ASAMBLEA SINODAL 2010 – EDUARDO OBREGON
El fervor de participar y decidir.
Eduardo Obregón.
Colonia Valdense. Uruguay
Entre los días 3 y 7 de febrero, alrededor de ciento cuarenta personas, entre diputados de las comunidades valdenses de Uruguay y Argentina y delegados fraternales de organismos ecuménicos e iglesias hermanas rioplatenses y de otros lugares del mundo, se reunieron en el Parque XVII de Febrero, en Playa Fomento, en la ciudad de Colonia Valdense, para dar comienzo a la asamblea sinodal del valdismo del Río de la Plata.
La tarde del 3 de febrero estaba encapotada por densos nubarrones. Hacía unas horas atrás había llovido y la humedad lo impregnaba todo. La multitud se agolpaba en un salón amplio y de grandes ventanas. Gracias a Dios, la lluvia trajo consigo un frescor que alivió aquella jornada veraniega. Los concurrentes observaban expectantes la apertura de la nueva asamblea sinodal.
Adelante había una mesa y, sobre esta, una garrafa de tres kilos calentando el agua de una pava (caldera, como dicen nuestros hermanos uruguayos). Luego, un hombre de anteojos, de aproximadamente unos cincuenta años, delgado y alto, se pone de pie enfrente de todos, con una Biblia en la mano y lee con voz fuerte y clara: “Sirvan al Señor con corazón ferviente” (Romanos 12:11). Este hombre es el pastor de las Iglesias valdense y evangélica del Río de la Plata de Yung, Carlos Duharte, y cita el texto que fue la consigna de la XLVII Asamblea Sinodal de la Iglesia Evangélica Valdense del Rio de la Plata. Los y las participantes de la asamblea eran alrededor de ciento cuarenta personas, entre los representantes de las comunidades valdenses de Uruguay y Argentina y los delegados fraternales provenientes de iglesias e instituciones hermanas de diversos países del mundo, espacios ecuménicos, organismos de derechos humanos, el Instituto Universitario de teología ISEDET, entre otros. Estos hombres y mujeres se dieron cita en el Parque XVII febrero, Playa Fomento, en la ciudad de Colonia Valdense, República Oriental del Uruguay, para dar inicio al Sínodo rioplatense de la Iglesia Evangélica Valdense: una asamblea general que sesiona una vez al año y se toman allí las decisiones más importantes que atañen a la vida de la iglesia. En esta ocasión, el encuentro fue desde el miércoles 3 al domingo 7 de febrero. El agua seguía calentándose sobre la garrafa. El pastor Duharte reflexiona: “Sirvan al Señor con corazón ferviente… la palabra fervor viene del verbo hervir, hervor…” ¡Aja! Por eso es que estaba la pava calentándose en la hornalla. Luego, un hombre humilde, nos explica, con la sencillez de quien se gana el pan con el esfuerzo de su trabajo, que para él, teniendo el oficio de ferroviario, el agua hirviendo mueve las cosas a tal punto que es capaz de dinamizar una máquina que pesa toneladas. Una mujer expresa que el hervor le señala entusiasmo, alegría, actividad y compromiso, y otro hombre nos habla del agua para el mate, que es como el compartir fraterno en comunidad. Mientras tanto, el agua sigue calentándose y el Sínodo va entrando en actividad.

