CRUZ HUGONOTA

La Cruz hugonota es una insignia protestante surgida en el Sur de Francia. Algunas fuentes plantean que habría sido creada tres años después de la revocación del Edicto de Nantes (1685) por un orfebre de Nimes, llamado Maystre. En 1938, la Iglesia Reformada de Francia (en francés ‘Église Réformée de France) procuró una evocación de este popular emblema en su logotipo oficial.
Hoy se ha difundido en todo el mundo como símbolo de la fe reformada. Entre los valdenses ha sido adoptada como un símbolo que expresa su fe.
Significado de sus símbolos
La cruz, símbolo eminentemente cristiano puesto que remite a la muerte propiciatoria de Jesús de Nazaret, se refiere también a su victoria sobre la muerte y la impiedad. Su forma se denomina cruz patada, por la características de los brazos que se achican al llegar al centro.
Sin embargo, se observa aquí unida en sus ocho extremos, haciendo referencia a las ocho bienaventuranzas del Sermón del monte (Evangelio de Mateo, capítulo 5, versículos 3 al 10), normas de vida para el cristiano sincero.
Entre los brazos de la cruz, estilizadas flores de lis (las cuales, sobre los escudos de Francia, representan a la Santísima Trinidad), recordaban también, por su disposición concéntrica, retazos de la corona de espinas de Cristo, y delimitan, junto a los brazos de la cruz, cuatro corazones (la corona y el corazón son símbolos que remiten a los sufrimientos de Cristo en lugar de la humanidad).
Como colgante, la paloma es un símbolo del Espíritu Santo, que «asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios» (Ro 8, 16 NVI). Es la misma paloma que se hizo presente en el Bautismo de Jesús. A veces, la representación de una bombilla conteniendo este aceite sustituye a la paloma colgante de la cruz hugonota. Esta bombilla adquiere forma de gota, y es denominada asimismo trissou, según el habla regional. Sin embargo, este trissou puede tener al menos otros dos orígenes. Puede representar las «lágrimas de la persecución», o las «lenguas como de fuego» que descendieron sobre las cabezas de los discípulos de Jesús el día de Pentecostés.
Otra interpretación de los cuatro corazones concéntricos señala que es una evocación del amor del Padre. Algunos interpretan también una representación de Dios el Padre, el Creador, en los rayos que van desde el centro hacia cada brazo de la cruz, como un sol. Así pues, los tres elementos de la Trinidad quedarían representados: el Padre (rayos, corazones), el Hijo (la cruz, corazones) y el Espíritu Santo (la paloma).



