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DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Domingo de Resurrección

Tres noches de oscuridad tragaron a Jesús como queriendo enterrar a la vida misma, como queriendo enterrar todas las esperanzas de un cambio.

El imperio y la religión insensible creían que matándole, mataban las esperanzas de los humildes, de aquellos que le siguieron, porque se sintieron incluidos en el plan de Dios.

Tres días de oscuridad no bastaron para matar la esperanza de la humanidad.

Tres noches no bastaron, todavía hoy Jesús está resucitando en los pueblos, en las mujeres.

Todavía el imperio le teme, e intenta matarle, pero sigues resucitando una y otra vez, y cada vez que sea necesario resucitas en mi, en mis hermanos y hermanas, en los niños y niñas, en los que aprenden a leer, en los que luchan, en nuestros pueblos

Estas resucitando y resucitaras cada vez que sea necesario. ¡Este es el tiempo de resurrección!

Aleluya, Jesús esta resucitando!

Lectura Bíblica:

Al llegar la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, los discípulos se habían reunido con las puertas cerradas por miedo a las autoridades judías. Jesús entró y, poniéndose en medio de los discípulos, los saludó diciendo:

—¡Paz a ustedes!

Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y ellos se alegraron de ver al Señor. Luego Jesús les dijo otra vez:

—¡Paz a ustedes! Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes.

Y sopló sobre ellos, y les dijo:

—Reciban el Espíritu Santo.  A quienes ustedes perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a quienes no se los perdonen, les quedarán sin perdonar. Juan 20: 19-23 

Invitación a la reflexión:

Anunciado por el mismo, aunque no entendido por los discípulos, el hecho desconcierta primero, y compromete después.  Jesús resucitado de pronto está en medio de ellos, que con temor siguen encerrados, está en medio de ellos que querían creer y no se animaban, está en medio de ellos que poco a poco van entendiendo que en realidad, ahí recién comienza su tarea. 

Jesús resucitado está en medio de su comunidad, y está para confirmarles el triunfo definitivo del amor y de la vida; y está para enviarlos con el poder del Espíritu a ser anunciadores de ese amor que puede dar vida nueva y plena.

Estamos en un tiempo donde tanto el amor como la vida están sumamente desvalorizados y maltratados.  Les estamos dando muerte.  Es como matar a Jesús nuevamente.  Por ello nuestra fe en el Resucitado, y comprometernos a seguir compartiendo gestos, actitudes en los que valores como el amor y la vida sean manifiestos.

Oración:

Señor y Dios nuestro, aquí estamos, celebrando la vida en medio de tanta muerte.  Ayúdanos a poder valorar la vida que nos das y a comprometernos en la búsqueda de vida para nuestro prójimo, en especial hacia aquellos que más lo necesitan. Amén.

JR

Jesús resucitado con sus discípulos

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